Usted factura. La empresa produce. Y aun así, al cierre de cada año, lo que queda disponible no se parece a lo que entró.
No es un problema de esfuerzo ni de ventas. Es de estructura: dónde queda el dinero mientras usted trabaja, y qué le cuesta quedarse ahí.
Una de cada mil empresas canadienses se queda con casi la mitad de lo que gana en inversiones. Las otras novecientas noventa y nueve, bien gracias.
Su tramo está abajo. Ahí el dinero que se queda quieto en la corporación paga 50.17%.
Arriba no pagan eso. No porque ganen más: porque lo estructuraron antes.
Antes de que sigamos, dígame cuál de estas tres se parece más a su año.
Las tres tienen la misma causa, y no es que usted trabaje poco. Es dónde termina el dinero.
Todo el mundo le habla de TFSA y RRSP. Son dos cuentas.
Lo suyo es una estructura. El día del evento sale con la suya en la mano.
El precio sube dos veces antes del evento.
Cuatro datos. Ni uno más.
